lunes, 4 de agosto de 2014

¡¡El Papa Francisco tiene twitter!!



Hasta hace pocos años era prácticamente impensable que el Papa utilizara el internet o las redes sociales para mantenerse en contacto con la gente y con tan solo un mensajito de pocos caracteres llegar directo a tu dispositivo móvil. 

Apenas se conoció su nombre y su país natal, inmediatamente empezaron a crearse cuentas en twitter con su nombre que se llenaron de frases de su primer discurso y los subsiguientes.

El Papa Emérito Benedicto XVI fue el primero en registrarse en la cuenta @Pontifex. En las primeras 24 horas agrupó a medio millón de seguidores. 

Actualmente la cuenta de Francisco en español @Pontifex_es tiene más de 6 millones de seguidores, además tiene 9 cuentas en 9 idiomas y cada mensaje puede llegar a retuitearse hasta 40 mil veces.

Según información del diario ABC de España a todo esto le llaman el “efecto Francisco”. “Su primer tuit, fechado el 17 de marzo, hizo que @Pontifex llegara a sumar hasta 10.000 seguidores a la hora. Sólo en español sobrepasó los 40.000 retuiteos. En cuatro días, con el nuevo Papa, la cuenta sumó 800.000 mil followers más. Después de la JMJ de Río de Janeiro, el perfil del Papa creció en más de 585.000 seguidores. Lo hizo el doble de rápido que en los meses anteriores cuando la cuenta @Pontifex sumaba una media de 240.000 followers mensuales”.


El diario continúa “la sorpresa para el Vaticano ha sido la cuenta en latín, que se incorporó un mes después a los 8 idiomas iniciales. Siendo el latín el idioma oficial de la Iglesia, no podía demorarse su presencia en Twitter y los internautas lo han agradecido. Así lo demuestran los más de 180.000 seguidores de este perfil. La previsión inicial no era muy optimista y se estimaba que unas 5.000 personas se sumarían a la cuenta en este idioma. Sin embargo @Pontifex en latín despunta ocupando el sexto puesto en número de seguidores de los nueve idiomas del perfil.

Los miércoles, día de audiencia general, y los domingos, día del Ángelus, son los días de mayor actividad de la cuenta papal. Francisco publica una media de 5,3 tuits por semana. En el mes de agosto, el Papa tampoco se fue de vacaciones «virtuales». Publicó tuits en los días impares y alguno de estos mensajes llegó a sobrepasar los 13.000 retuiteos”.
Según ABC.es las palabras que más repite Francisco en sus tuits son Dios, vida y amor y en sus contenidos se ha centrado en hablar de Jesucristo, del amor, de la misericordia de Dios y de la caridad.
“Sus mensajes dirigidos a los jóvenes tienen una excepcional acogida. En lengua inglesa, y también sobre Siria, animaba a estos followers a rezar con él por Siria. La respuesta, más de 10.000 retuiteos: «Dear young people, pray with me for peace in the world #prayforpeace». (Queridos jóvenes recen conmigo por la paz en le mundo #Rezarporlapaz). Sendos tuits en inglés y español del 14 de octubre también dejan constancia de la sintonía del Papa con sus seguidores más jóvenes. Más de 20.000 en lengua española y casi 14.000 en lengua inglesa retuitearon las palabras de Francisco sobre no tener miedo «a dar pasos definitivos en la vida». Los 76 años del Pontífice no suponen ningún obstáculo a la hora de manejarse en la red y de conectar con los jóvenes.

Fue precisamente con jóvenes donde Francisco se hizo un «selfie» pasando a la historia por ser el primer Papa que se ha autorretratado. En el encuentro con los adolescentes de la diócesis italiana de Piacenza-Bobbio, uno de ellos se autofotografió con su teléfono junto al Papa Francisco. La instantánea fue un auténtico fenómeno viral e incluso la publicó el periódico vaticano, L'Osservatore Romano.
La última aventura en redes sociales en la que se ha embarcado el Vaticano es Instagram cuya cuenta aglutina a más 15.000 seguidores. Imágenes retocadas con filtros, de cuidados encuadres y escogidos momentos son el atractivo que nos ofrece este perfil. Quién sabe si en un futuro no se apunte el Papa Francisco a la moda de compartir, no sólo sus mensajes, sino también sus propias fotos en las redes sociales.

Estos son algunos de los tuis que ha publicado hasta ahora en @Pontifex_es

3 de abril de 2014: “No podemos acostumbrarnos a las situaciones de humillación y de miseria que nos rodean. Un cristiano tiene que reaccionar”.

7 de abril: “¡Cuánto bien nos hace que el Señor sacuda nuestra vida tibia y superficial!”.
11 de abril: “Sólo la confianza en Dios puede transformar la duda en certeza, el mal en bien, la noche en alba radiante”.
15 de abril: “Cada encuentro con Jesús nos cambia la vida”.
25 de abril: “Nunca nos dejemos arrastrar por la vorágine del pesimismo. La fe mueve montañas”.
1 de mayo: “Les pido a quienes tienen responsabilidad política de no olvidar dos cosas: la dignidad humana y el bien común”.
9 de junio: “No critiquemos a los demás a sus espaldas, digámosles abiertamente lo que pensamos”.
Y su último tuit de esta semana, el 15 de julio: “Queridos jóvenes, no caigan en la mediocridad; la vida cristiana es para alcanzar nobles ideales”.
El Papa Francisco viajará del 13 al 18 de agosto a Corea del Sur a la VI Jornada de la Juventud Asiática.
Si tienes teléfono inteligente o tableta ya puedes descargar la aplicación para estar en contacto con Francisco minuto a minuto, escribe en el buscador “thepopeapp” y la conseguirás.

Fuente: www.abc.es

Nuestras redes sociales, Twitter e Instagram: @jovencatolica1.

Si deseas una vía más directa, escríbenos al correo electrónico: vidacatolica@gmail.com. Dios les bendiga.

Papa Francisco: “Les pido perdón”



Uno de los temas más controversiales que ha tenido que afrontar la iglesia católica se refiere a los abusos sexuales por parte de algunos sacerdotes. Hoy en día todos debemos saber que dichas circunstancias han sido profundizadas desde el Papa, hoy santo, Juan Pablo II, las encaró directamente Benedicto XVI y ahora Francisco sigue adelante.

Son realidades nefastas que asumimos como iglesia, pero que también debemos asumir como sociedad y como familia para erradicarlas de todos los sectores. Evidentemente dentro del seno de la iglesia generan mucho horror y escándalo, tanto por el horror que significa como por aquellos que solo esperan conseguir cualquier debilidad para hundirnos. Vaya que ésta es una gran debilidad pero, ha sido asumida y encarada por, al menos, los últimos 3 pontífices sucesores de Pedro que nos guían dentro de nuestra iglesia.
¿Por qué digo que debemos encararlo como sociedad y como familia? La respuesta es muy muy fácil. Usted quizás podrá decir: “yo no soy católico, eso no me interesa y si hacen esas barbaridades pues menos seré católico”. Y cosas a este estilo uno escucha, sin embargo, ¿cuántos casos de maestros, profesores, padrinos, tíos, cualquier tipo de familiar, representante o allegado, hemos escuchado de forma secreta que abusó de algún niño o niña cercano a su entorno? Seguramente muchos. Ningún caso justifica otro. Ningún caso tapa a otro. Todos son importantes, pero los escándalos de la iglesia venden más y por eso los medios de comunicación seculares se enfocan en éstos y ante semejante escándalo es comprensible que cualquier familia sencilla y humilde no quiera someterse al mismo bochorno en su comunidad y exponer a sus hijos a lo mismo.

Si nos comportáramos como una sociedad seria, decente, hermana, solidaria, estos casos en lugar de regodearnos y convertirnos en celebradores de lo amarillista, brindaríamos ideas para erradicar estos flagelos de todos los sectores donde están presentes. La iglesia y el Papa han dado buenos pasos, nos toca ahora a nosotros avanzar también.
Esta semana de principios de julio, Francisco tuvo una Santa Misa en la que participó un grupo de víctimas de abusos por parte de sacerdotes. Fueron seis personas en total, acompañadas por familiares y amigos. Después de la celebración eucarística, fueron recibidas personalmente por el Papa. Estas son las palabras pronunciadas por el Papa: 

«La imagen de Pedro viendo salir a Jesús de esa sesión de terrible interrogatorio, de Pedro que se cruza la mirada con Jesús y llora. Me viene hoy al corazón en la mirada de ustedes, de tantos hombres y mujeres, niños y niñas, siento la mirada de Jesús y pido la gracia de su orar. La gracia de que la Iglesia llore y repare por sus hijos e hijas que han traicionado su misión, que han abusado de personas inocentes. Y hoy estoy agradecido a ustedes por haber venido hasta aquí.
Desde hace tiempo siento en el corazón el profundo dolor, sufrimiento, tanto tiempo oculto, tanto tiempo disimulado con una complicidad que no, no tiene explicación, hasta que alguien sintió que Jesús miraba, y otro lo mismo y otro lo mismo… y se animaron a sostener esa mirada. Y esos pocos que comenzaron a llorar nos contagiaron la conciencia de este crimen y grave pecado.
Esta es mi angustia y el dolor por el hecho de que algunos sacerdotes y obispos hayan violado la inocencia de menores y su propia vocación sacerdotal al abusar sexualmente de ellos. Es algo más que actos reprobables. Es como un culto sacrílego porque esos chicos y esas chicas le fueron confiados al carisma sacerdotal para llevarlos a Dios, y ellos los sacrificaron al ídolo de su concupiscencia. Profanan la imagen misma de Dios a cuya imagen hemos sido creados.
Sé que esas heridas son fuente de profunda y a menudo implacable angustia emocional y espiritual. Incluso de desesperación. Muchos de los que han sufrido esta experiencia han buscado paliativos por el camino de la adicción. Otros han experimentado trastornos en las relaciones con padres, cónyuges e hijos. El sufrimiento de las familias ha sido especialmente grave ya que el daño provocado por el abuso afecta a estas relaciones vitales de la familia. Para estas familias ofrezco mis sentimientos de amor y de dolor.
Los pecados de abuso sexual contra menores por parte del clero tienen un efecto virulento en la fe y en la esperanza en Dios. Algunos se han aferrado a la fe mientras que en otros la traición y el abandono han erosionado su fe en Dios.
Ante Dios y su pueblo expreso mi dolor por los pecados y crímenes graves de abusos sexuales cometidos por el clero contra ustedes y humildemente pido perdón. También les pido perdón por los pecados de omisión por parte de líderes de la Iglesia que no han respondido adecuadamente a las denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que fueron víctimas del abuso: esto llevó a un sufrimiento adicional a quienes habían sido abusados y puso en peligro a otros menores que estaban en situación de riesgo.
No hay lugar en el ministerio de la Iglesia para aquellos que cometen estos abusos, y me comprometo a no tolerar el daño infligido a un menor por parte de nadie, independientemente de su estado clerical.
Agradezco este encuentro. Y por favor, recen por mí para que los ojos de mi corazón siempre vean claramente el camino del amor misericordioso, y que Dios me conceda la valentía de seguir ese camino por el bien de los menores.



Fuente: www.news.va

Twitter e Instagram: @jovencatolica1. Dios les bendiga.


Cristianos perseguidos: HOY



Hay más cristianos perseguidos hoy que en los primeros siglos: es lo que dijo Papa Francisco en Santa Marta, quien presidió la misa en el día en que recordamos a los santos Protomártires de la Iglesia Romana, cruelmente asesinados a los pies de la colina del Vaticano por orden de Nerón después del incendio de Roma en el año 64.


 “Sabemos que no hay crecimiento sin el Espíritu: es Él quien hace la Iglesia, es él el que hace crecer a la Iglesia, es él el que convoca la comunidad de la Iglesia. Pero también requiere el testimonio de los cristianos. Y cuando el testimonio llega al final, cuando las circunstancias históricas nos piden un testimonio fuerte, allí están los mártires, los más grandes testigos. Y aquella Iglesia es regada por la sangre de los mártires. Y esta es la belleza de martirio. Comienza con el testimonio, día tras día, y puede terminar como Jesús, el primer mártir, el primer testigo, el testigo fiel: con la sangre”. Pero hay una condición para que el testimonio sea verdadero, agregó el Papa – “debe ser sin condiciones”


“Hemos escuchado el Evangelio, el que dice al Señor que lo sigue pero con una condición: ir a despedirse o a enterrar a su padre... el Señor lo detiene: “¡No!”. El testimonio es sin condiciones. Debe ser permanente, debe ser decidido, debe ser con aquel lenguaje que Jesús nos dice, que es tan fuerte: “Que tú sí sea sí, que tu no, no”. “Este es el lenguaje del testimonio”.


“Hoy - dijo el Papa - miramos esta Iglesia de Roma que crece, regada por la sangre de los mártires. Pero también es justo - continuó - que pensemos en tantos mártires de hoy, tantos mártires que dan su vida por la fe”. Es cierto que han sido muchos los cristianos perseguidos en la época de Nerón, pero “hoy - señaló - no son menos”: “Hoy en día hay tantos mártires en la Iglesia, muchos cristianos son perseguidos. Pensemos en el Medio Oriente, los cristianos que deben huir de las persecuciones, los cristianos asesinados por sus perseguidores. También los cristianos expulsados de manera elegante, con guantes blancos: esta también es una persecución. Hoy en día hay más testigos más mártires en la Iglesia que en los primeros siglos. Y en esta misa, recordando a nuestros gloriosos antepasados​​, aquí en Roma, también pensamos en nuestros hermanos y hermanas que viven perseguidos, que sufren y que con su sangre hacen crecer la semilla de tantas pequeñas iglesias que nacen. Oramos por ellos y también por nosotros”.


En la Solemnidad de los Apóstoles San Pedro y San Pablo el Papa Francisco rezó el ángelus dominical con varios miles de fieles y peregrinos procedentes de Italia y de diversos países que se dieron cita en la Plaza de San Pedro para escuchar sus palabras y recibir su bendición apostólica.


“Desde la antigüedad, la Iglesia de Roma celebra a los apóstoles Pedro y Pablo en una única fiesta en el mismo día, 29 de junio. La fe en Jesucristo los hizo hermanos y el martirio los convirtió en una sola cosa. San Pedro y San Pablo, tan diferentes uno del otro a nivel humano, fueron elegidos personalmente por el Señor Jesús y respondieron a su llamada, ofreciendo toda su vida. En ambos la gracia de Cristo hizo grandes cosas, los transformó: ¡y cómo los transformó! Simón había negado a Jesús en el momento dramático de la pasión; Saulo había perseguido a los cristianos con dureza. Pero ambos recibieron el amor de Dios y se dejaron transformar por su misericordia; así se convirtieron en amigos y apóstoles de Cristo. Por eso ellos continúan hablando a la Iglesia y aún hoy, nos muestran el camino de la salvación. También nosotros, si por caso cayéramos en los pecados más graves y en la noche más oscura, Dios siempre es capaz de transformarnos, así como transformó a Pedro y Pablo; transformarnos el corazón y perdonarnos todo, transformando así nuestra oscuridad del pecado, en un alba de luz. Dios es así: nos transforma, nos perdona siempre, como lo hizo con Pedro y como lo hizo con Pablo.


El libro de los Hechos de los Apóstoles muestra muchos aspectos de su testimonio. Pedro, por ejemplo, nos enseña a mirar a los pobres con los ojos de la fe y a donarles lo más precioso que tenemos: el poder del nombre de Jesús. Esto hizo con aquel paralítico, le dio todo lo que él tenía: Jesús.


De Pablo, se cuenta tres veces el episodio de la llamada en el camino de Damasco, que señala el punto de inflexión en su vida, marcando claramente un antes y un después. Antes, Pablo era un enemigo acérrimo de la Iglesia. Después, pone toda su existencia al servicio del Evangelio. También para nosotros, el encuentro con la Palabra de Cristo es capaz de transformar completamente nuestras vidas. No es posible oír esta Palabra y permanecer en el propio lugar, quedarse bloqueados en las propias costumbres. Ella nos empuja a vencer el egoísmo que tenemos en el corazón para seguir con decisión aquel Maestro que ha dado la vida por sus amigos. Pero es Él que con su palabra nos cambia; es Él el que nos transforma; es Él el que nos perdona todo, si nosotros abrimos el corazón y pedimos el perdón.


Fuente: www.news.va

Twitter e Instagram: @jovencatolica1. Dios les bendiga.




No juzgues al pecador



No podemos ser buenos cristianos sino junto a todos los que buscan al Señor Jesús, como un único pueblo y un único cuerpo. No estamos aislados, nos somos cristianos a título individual. Si el nombre es: “cristiano”, el apellido es: “pertenezco a la Iglesia”, explicó el Papa en la catequesis. “Nuestra identidad es pertenencia al pueblo que lleva la bendición de Dios; a la Iglesia”.
En su segunda catequesis sobre la Iglesia el Obispo de Roma habló de la importancia del cristiano de pertenecer a este pueblo. Dios mismo se define como el Dios de sus padres; Dios de Abraham, de Isaac, de Jacob –expresó Francisco-. Con nuestros padres Dios ha constituido una Alianza y permanece siempre fiel a su pacto y nos llama a entrar en esta relación que nos precede.
El pensamiento va primero, con gratitud a los que nos han precedido y recibido en la Iglesia. “Otros antes que nosotros han vivido la fe, nos la han transmitido y enseñado. Cuantos rostros queridos nos pasan delante de los ojos: padres, abuelos, familiares, que nos enseñaron la señal de la cruz y a rezar las primeras oraciones”.
Este camino no solamente lo podemos vivir gracias a otras personas, sino junto a otras personas. En la Iglesia no existe el “hacélo solo” o los “jugadores libres”. La Iglesia es un “nosotros”. Hay quien entiende que puede tener una relación personal directa, inmediata con Jesucristo, fuera de la comunión y de la mediación de la Iglesia. “Yo creo en Dios, creo en Jesús pero la Iglesia no me interesa…”. Es una tentación peligrosa y dañosa, una dicotomía absurda –afirmó el Sucesor de Pedro-. “Caminar juntos es difícil pero es en nuestros hermanos y hermanas con sus dones y sus límites que Jesús viene a nuestro encuentro y se hace reconocer”.
El Vicario de Cristo concluyó la catequesis afirmando que “no se puede amar a Dios sin amar a los hermanos; no se puede estar en comunión con Dios sin estarlo con la Iglesia y no podemos ser buenos cristianos sino junto a todos los que buscan al Señor Jesús, como un único pueblo y un único cuerpo”.
Aquí el texto del Papa: “Dios ha querido formar un pueblo que lleve su bendición a todos los pueblos de la Tierra. En Jesucristo, lo establece como signo e instrumento de unión de los hombres con Dios y entre ellos. De ahí la importancia de pertenecer a este pueblo. Nosotros no somos cristianos a título individual, cada uno por su cuenta. Nuestra identidad es pertenencia. Decir «soy cristiano» equivale a decir: «Pertenezco a la Iglesia». Soy de ese pueblo con el que Dios estableció desde antiguo una alianza, a la que siempre es fiel. De aquí nuestra gratitud a los que nos han precedido y acogido en la Iglesia, quienes nos enseñaron a rezar y pidieron para nosotros el Bautismo. Nadie se hace cristiano por sí mismo. La Iglesia es una gran familia, que nos acoge y nos enseña a vivir como creyentes y discípulos del Señor. Y no sólo somos cristianos gracias a otros, sino que únicamente podemos serlo junto con otros. En la Iglesia nadie va «por libre». Quien dice creer en Dios pero no en la Iglesia, quien dice tener una relación directa con Dios, con Cristo pero fuera de la Iglesia, cae en una dicotomía absurda. Dios ha confiado su mensaje salvador a personas humanas, a testigos, y se nos da a conocer en nuestros hermanos y hermanas.
Recuerden que, como cristianos, no podemos prescindir de los demás, de la Iglesia; no podemos salvarnos por nosotros solos. Ninguno juega por libre. Somos un pueblo que camina. Muchas gracias”.
Otro de los discursos papales de esta semana que merece la pena ser mencionado aquí se refirió a las personas que juzgan a los demás: “Quien juzga al hermano, se equivoca, y terminará por ser juzgado al mismo modo. Dios es “el único Juez” y quien es juzgado podrá contar siempre con la defensa de Jesús, su primer defensor, y con el Espíritu Santo.
“Por eso, quien juzga se equivoca, simplemente porque toma un lugar que no es para él. Pero no sólo se equivoca, también se confunde. ¡Está tan obsesionado con aquello que tiene que juzgar en aquella persona – ¡tan, pero tan obsesionado! – que confunde la realidad, es un fantasioso. Y quien juzga acaba derrotado, termina mal, porque la misma medida será usada para juzgarlo a él. El juez que se equivoca, porque toma el lugar de Dios –soberbio, autosuficiente– apuesta por una derrota. ¿Y cuál es la derrota? Aquella de ser juzgado con la misma medida con la que él juzga”.
“Jesús, delante del Padre, ¡nunca acusa! Al contrario: ¡defiende! Es el primer Paráclito. Después nos envía al segundo, que es el Espíritu Santo. Él es el defensor: está delante del Padre para defendernos de las acusaciones. ¿Y quién es el acusador? En la Biblia, se llama ‘acusador’ al demonio, a Satanás. Jesús juzgará, sí: al final del mundo, pero mientras tanto intercede, defiende…”
“Si nosotros queremos ir por el camino de Jesús, más que acusadores tenemos que ser defensores de los otros delante del Padre. Yo veo una cosa fea en otro, ¿voy a defenderlo? ¡No! ¡Quedate callado! Andá a rezar y defendelo delante del Padre, como hace Jesús! ¡Rezá por él, pero no lo juzgués! Porque si lo hacés, cuando vos harás algo malo, serás juzgado. Recordemos esto bien, nos hará bien en la vida de todos los días, cuando nos vienen las ganas de juzgar a los otros, de hablar mal de ellos, que es una forma de juzgar”.
Fuente: www.news.va
Twitter e Instagram: @jovencatolica1. Dios les bendiga.