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lunes, 19 de mayo de 2014

¡Madres, pidan a Dios el don de aconsejar a sus hijos!


Todos los miércoles el Papa Francisco tiene Audiencia General en la Plaza de San Pedro, donde comparte frente a la multitud mensajes de mucha importancia para la Fe y la vida cristiana. Este miércoles 7 de mayo de 2014, habló sobre “El Consejo”, don del Espíritu Santo. Donde además resaltó la importancia de hablar con nuestra madre del cielo, la Virgen María.
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Hemos escuchado en la lectura aquella parte del libro de los Salmos que dice “el Señor me aconseja, el Señor me habla interiormente”. Y este es otro don del Espíritu Santo: el don del consejo. Sabemos cuánto es importante, sobre todo en los momentos más delicados, el poder contar con las sugerencias de personas sabias y que nos quieren. Ahora, a través del don del consejo, es Dios mismo, con el Espíritu Santo, que ilumina nuestro corazón, para hacernos comprender el modo justo de hablar y de comportarse y el camino a seguir. Pero ¿cómo actúa este don en nosotros?
En el momento en el cual lo recibimos y lo acogemos en nuestro corazón, el Espíritu Santo comienza inmediatamente a hacernos sensibles a su voz y a orientar nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras intenciones según el corazón de Dios. Al mismo tiempo, nos lleva siempre más a dirigir la mirada interior sobre Jesús, como modelo de nuestro modo de actuar y de relacionarnos con Dios Padre y con los hermanos.
El consejo, es entonces el don con el cual el Espíritu Santo hace que nuestra conciencia sea capaz de hacer una elección concreta en comunión con Dios, según la lógica de Jesús y de su Evangelio. Y de este modo, el Espíritu nos hace crecer interiormente, nos hace crecer positivamente, nos hace crecer en la comunidad. Y nos ayuda a no caer en posesión del egoísmo y del propio modo de ver las cosas. Así el Espíritu nos ayuda a crecer y también a vivir en comunidad.
La condición esencial para conservar este don es la oración. Pero siempre volvemos sobre lo mismo ¿no? La oración. Pero es tan importante la oración, rezar. Rezar las oraciones que todos nosotros sabemos desde niños, pero también rezar con nuestras palabras. Rezar al Señor: Señor ayúdame, aconséjame, ¿qué tengo que hacer ahora?
Y con la oración hacemos lugar para que el Espíritu venga y nos ayude en aquel momento, nos aconseje sobre lo que nosotros debemos hacer. La oración. Jamás olvidar la oración, jamás. Nadie se da cuenta cuando nosotros rezamos en el autobús, en la calle: oramos en silencio, con el corazón. Aprovechemos estos momentos para rezar. Rezar para que el Espíritu nos dé este don del consejo.
En la intimidad con Dios y en la escucha de su Palabra, poco a poco dejamos de lado nuestra lógica personal, dictada la mayor parte de las veces por nuestra cerrazón, por nuestros prejuicios y nuestras ambiciones, y en cambio, aprendamos a preguntar al Señor: ¿cuál es tu deseo? ¡Pedirle consejo al Señor! Y esto lo hacemos con la oración.
De esta manera madura en nosotros una sintonía profunda, casi innata con el Espíritu y comprobamos qué verdaderas son las palabras de Jesús citadas en el Evangelio de Mateo: "No se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes".
Es el Espíritu que nos aconseja. Pero nosotros debemos darle espacio al Espíritu para que nos aconseje, y dar espacio es rezar. Rezar para que Él venga y nos ayude siempre.
Y al igual que todos los otros dones del Espíritu, entonces, el consejo es también un tesoro para toda la comunidad cristiana. El Señor nos habla no solamente en la intimidad del corazón, nos habla sí, pero no solamente allí, sino también a través de la voz y el testimonio de los hermanos.
¡Realmente es un gran don poder encontrar hombres y mujeres de fe que, especialmente en los momentos más complicados e importantes de nuestra vida, nos ayudan a iluminar nuestro corazón y a reconocer la voluntad del Señor!
Yo recuerdo una vez que yo estaba en el confesionario - y había una fila larga adelante - en el Santuario de Luján. Y estaba en la fila un muchacho todo moderno, ¿no? Con aritos, tatuajes, todas las cosas. Y vino para decirme lo que le sucedía a él. Era un problema grande, difícil. ¿Y tú qué harías? Y me dijo esto: yo le he contado todo esto a mi madre y mi madre me dijo: anda a ver a la Virgen y Ella te dirá lo que debes hacer. ¡Esta es una mujer que tenía el don del consejo! No sabía cómo salir del problema del hijo, pero le ha indicado el camino justo: “anda a ver a la Virgen y Ella te dirá”.
Este es el don del consejo, dejar que el Espíritu hable. Y esta mujer humilde y simple, ha dado al hijo el más verdadero consejo, el más verdadero consejo. Porque este joven me dijo: “yo he mirado a la Virgen y he sentido que tengo que hacer esto, esto y esto. Yo no tuve que hablar. Lo hicieron todo la madre, la Virgen y el muchacho. ¡Éste es el don del consejo! Ustedes mamás, que tienen este don, ¡pidan este don para sus hijos! El don de aconsejar a los hijos. Es un don de Dios.
Queridos amigos, el Salmo 16 nos invita a orar con estas palabras: "Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré". ¡Que el Espíritu siempre pueda infundir en nuestro corazón esta certeza y nos llene así con su consuelo y su paz! Pidan siempre el don del consejo. ¡Gracias!
Fuente: Aciprensa
Twitter e Instagram: @jovencatolica1. Dios les bendiga.

Venezuela y el Papa Francisco

Famosa y muy comentada fue la carta del Papa Francisco enviada a la mesa de diálogo entre gobierno y oposición que se realizó el 11 de abril de 2014 en el Palacio de Miraflores, sede de la Presidencia de la República de Venezuela. 

Dicha carta fue leída para dar inicio a la reunión y su contenido representó un respiro para muchos venezolanos. Palabras honestas, sentidas, fraternas, colmadas de caridad e interés por ser luz en el camino. 

Para arrancar este espacio dedicado a la iglesia que se da por primera vez en el diario La Región, he decidido abordar el tema Venezuela, como parte de la agenda, pensamientos y oraciones del Sumo Pontífice, Francisco.

Aquí presentamos la carta completa:

Al Excelentísimo Presidente Nicolás Maduro Moros, a los Honorables miembros del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, a los Honorables Representantes de la Mesa de Unidad Democrática y a los Honorables Cancilleres del UNASUR.
Deseo ante todo darles las gracias por la invitación que han dirigido a la Santa Sede para participar en el proceso de diálogo y paz por su querido país. A cada uno de ustedes deseo asegurarles, ante todo, mis oraciones, para que el encuentro y el proceso que están iniciando produzcan los frutos deseados de reconciliación nacional y de paz, dones que invocamos de Dios para todo el pueblo venezolano.

Soy consciente de la inquietud y del dolor vivido por tantas personas y, mientras manifiesto preocupación por cuánto está ocurriendo, renuevo mi afecto por todos los venezolanos, en particular por las víctimas de la violencia y por sus familias. Estoy plenamente convencido de que la violencia nunca podrá traer paz y bienestar a un país, ya que ella genera siempre y sólo violencia. Al contrario, por medio del diálogo ustedes pueden redescubrir la base común y compartida que conduce a superar el momento actual de conflicto y polarización que hiere tan profundamente Venezuela, para encontrar formas de colaboración. En el respeto y en el reconocimiento de las diferencias que existen entre las Partes, se favorecerá el bien común. Todos ustedes, en efecto, comparten el amor por su país y por su pueblo, como también las graves preocupaciones ligadas a la crisis económica, a la violencia y a la criminalidad. Todos ustedes llevan en el corazón el futuro de sus hijos y el deseo de paz que caracteriza a los venezolanos. Todos tienen en común la fe en Dios y la voluntad de defender la dignidad de la persona humana.

Precisamente esto les aúna y les apremia a emprender el diálogo que hoy inicia, en cuya base debe estar una auténtica cultura del encuentro, que sea consciente de que la unidad siempre prevalece sobre el conflicto. Les invito, pues, a que no se detengan en la coyuntura de lo conflictivo, sino a que se abran unos a otros para hacerse y ser auténticos constructores de paz. En el centro de cada diálogo sincero está, ante todo, el reconocimiento y el respeto por el otro. Sobre todo está el "heroísmo" del perdón y de la misericordia, que nos rescatan del resentimiento, del odio y abren un camino realmente nuevo. Se trata de un camino largo y difícil, que requiere paciencia y valentía, pero es el único que puede conducir a la paz y a la justicia. Por el bien de todo el pueblo y por el futuro de sus hijos, les pido que tengan este coraje.

Con estos sentimientos acompaño a toda la querida Nación venezolana, y a cada uno le imparto de corazón la Bendición Apostólica, invocando la ayuda del Señor.
Vaticano, 10 de abril de 2014, segundo de mi Pontificado.
FRANCISCUS

Y con estas palabras el Papa quiso enviar sus mejores intenciones en representación de la Iglesia como mediadora en este proceso de paz en Venezuela.

Este miércoles 30 de abril, Francisco nos tuvo presentes de nuevo. El Arzobispo de Caracas, Cardenal Jorge Urosa, afirmó que durante la audiencia que tuvo hoy con el Papa Francisco en Roma, el Pontífice expresó sus votos para que el diálogo entre gobierno y oposición “produzca resultados concretos” que traigan al paz en el país.

 “Le agradecí la participación del Vaticano en el diálogo por la paz, con la actuación del Señor Nuncio Apostólico Mons. Aldo Giordano.  El Papa expresó sus votos porque este diálogo produzca resultados concretos para la resolución del actual conflicto que vive el país”, afirmó el Purpurado, según informó la periodista venezolana María Denisse Fanianos.

La audiencia ocurrió a la 1pm en la Casa Santa Marta y transcurrió en “un diálogo muy amable”. “El Santo Padre envía sus bendiciones al pueblo venezolano, y continúa orando por nuestro país”, así lo hizo saber el Cardenal Urosa.

El Arzobispo le expresó al Pontífice “el afecto de los Obispos, sacerdotes, religiosos y fieles de Venezuela y particularmente de Caracas”. Indicó que también “hablamos de otros temas de interés para los católicos de Venezuela, entre otros, la marcha de la Causa del Dr. José Gregorio Hernández, y el nombramiento del nuevo Obispo Auxiliar de Caracas, Mons. Trino Fernández, Rector del Seminario de Santa Rosa de Lima”.

El Papa siempre dice a todo el que conoce “reza por mí”, así que yo les digo a partir de hoy “recen por Venezuela”. 

Fuentes consultadas: news.va y aciprensa.com.

Pueden escribirme al e-mail: vidacatolica@gmail.com y twitter e instagram: @jovencatolica1.